Fraternidad sacerdotal de los misioneros
de San Carlos Borromeo
La Fraternidad de los misioneros de San Carlos
Borromeo nace en septiembre de 1985 en el seno de Comunión
y Liberación, como asociación sacerdotal. Animados por don
Giussani, los jóvenes sacerdotes que dieron vida a esta asociación
deseaban sostenerse recíprocamente en la vocación y responder idealmente
a la invitación de ir por todo el mundo expresada por Juan Pablo II al
movimiento con ocasión de la audiencia por el treinta aniversario de CL
(29 de septiembre de 1984). De aquí nació una Fraternidad misionera
reconocida en 1989 como Sociedad de Vida Apostólica por el cardenal Ugo
Poletti.Fraternidad y misión son las palabras programáticas de
esta joven comunidad: servir a los hombres en la disponibilidad para ir dondequiera
que la necesidad de la Iglesia y la vida del movimiento reclamen la presencia
de sacerdotes, llevando a todo el mundo la experiencia del movimiento "a
través de una energía misionera sacerdotal", como escribía
su fundador, don Massimo Camisasca. Y vivir una comunión que sea al mismo
tiempo ayuda recíproca y método de la presencia misionera en los
ambientes: parroquias, escuelas, universidades. Los sacerdotes de la Fraternidad
San Carlos viven en "casas" que, repartidas ya en cinco continentes,
quieren ser para los hombres signo de la compañía de Cristo y ocasión
para que Él sea conocido según un acento nuevo.La Fraternidad
San Carlos vive por esto una referencia constitutiva al movimiento de CL. Está compuesta
por hombres deseosos de pertenecer al movimiento y que tratan continuamente de
dejarse educar por su carisma.
La Fraternidad San Carlos quiere mostrar en particular, con su misma existencia,
que el carisma dado a don Giussani es capaz de educar y sostener en el camino
sacerdotal a jóvenes que han recibido o madurado su vocación a
través del movimiento y que son llamados a vivir su sacerdocio para toda
la Iglesia y durante toda la vida. |
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