Carta a don Giussani por el vigésimo aniversario de la Fraternidad de CL
Del Vaticano, a 11 de febrero de 2002,
fiesta de Nuestra Señora de Lourdes
Al Reverendo Monseñor Luigi Giussani, Fundador del movimiento Comunión y Liberación
Rememorando la vida y las obras de la Fraternidad y del movimiento, el primer aspecto que destaca es el empeño puesto en prestar atención a las necesidades del hombre de hoy. El hombre jamás deja de buscar: tanto cuando se ve afectado por el drama de la violencia, o marcado por la soledad y el sin sentido, como cuando vive en la serenidad y la alegría, sigue buscando.
El movimiento, por tanto, ha querido y quiere indicar no ya un camino sino el camino para llegar a la solución de este drama existencial. El camino - ¡cuántas veces lo ha afirmado Usted! -, es Cristo.
El cristianismo, antes que ser un conjunto de doctrinas o de reglas para la salvación, es, pues, el «acontecimiento» de un encuentro. Esta intuición y esta experiencia es lo que usted ha transmitido a lo largo de estos años a muchas personas que se han adherido al movimiento.
Hace años, con ocasión del trigésimo aniversario del nacimiento de Comunión y Liberación, os dije: «Id a todo el mundo a llevar la verdad, la belleza y la paz que se encuentran en Cristo Redentor» (Roma, 29 de septiembre de 1984, n. 4). Al comienzo del tercer milenio de la era cristiana, con fuerza y gratitud os confío de nuevo el mismo mandato.
Joannes Paulus II
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