Amigos:

Quiero compartir con ustedes esta reflexión y evitar que padezcan de los mismo.

Es posible que comience a sufrir de "sobreinformopatía" -enfermedad que consiste en estar sobre informados de todo y conocedores de nada-, pero me llama la atención el sondeo que está realizando el Periódico Reforma el día de hoy: La eutanasia debe ¿prohibirse?; ¿legalizarse?; no sé. Los resultados hasta ahora me alarman y sorprenden en un país de tradición católica: Prohibirse: 15.8%; Legalizarse: 78.8%; No sé: 5.4%.

El problema de esto, es que los medios se vuelven una especie de "caja de resonancia de las inquietudes de las masas" -las comillas son mías- y estas inquietudes son tomadas por quienes tienen que ver con los cambios legales y para darle gusto al pueblo, los hacen -cuando esto se traduce en votos-.

Al debate sobre la eutanasia, vendrán la legalización del aborto, de las uniones -que no matrimonios- entre personas del mismo sexo y del derecho de adopción que tienen estas personas para integrar "una familia normal".

Son tiempos de campañas, por lo tanto son tiempos para pulsar las inquietudes de las masas y por más estúpidas que parezcan, dan votos y por lo tanto, estas propuestas caen bien en cualquier "Proyecto de Nación", aunque sea "Alternativo".

Que alguien me explique... por un lado, las recientes declaraciones del Arzobispo Norberto Rivera escandalizan por desafiantes e intervencionistas, al solo señalar que una autoridad que mal manda, puede llegar a ser mal obedecida. Pero me pregunto, ¿habrá algo más desafiante que jugarle a ser Dioses que quitamos y damos vida según nuestra propia medida o "modernizamos" las leyes naturales modificando lo que significa "pareja" en su expresión más silvestre y matrimonio en su concepto más sublime?.

Tal parece que me parece que me cambiaron de país. Un pueblo culto es aquel que construye en armonía con la vida, no aquél que la desafía, que juega con ella llegando incluso a la burla misma. Un pueblo culto, ejerce su libertad, no cae en libertinaje. Con todo esto, digo con tristeza que no somos un pueblo culto o peor aún, dejamos de serlo.

Uno de los síntomas más comunes en la "sobreinformopatía" se nota en expresiones tales como "lo dice el periódico"; "me llegó un correo con la información"; "salió en la tele"; "lo dijo fulano"; "lo escribió perengano"; así hasta llegar a la muerte en vida que significa no pensar y a lo que es peor: dejar que quien no piensa, decida por tí. Lo peligroso de todo esto es que la "sobreinformopatía" puede convertirse en pandemia.

Jaime Quintanilla