Las inundaciones en Tabasco.
Un hecho que nos pone frente a lo real.

Desde hace unas semanas las intensas lluvias en el Sureste de México han ocasionado el desbordamiento de los ríos Grijalva y Carrizal, inundando gran parte del estado de Tabasco. Se estiman más de un millón de damnificados, siendo que la población de la entidad es de dos millones; es decir, más de un 50% de los habitantes han sido afectados por este trágico hecho.

Existen otros factores que han contribuido a empeorar esta inesperada inundación además de la alta actividad pluvial y el mal tiempo; como es la marea alta en el Golfo de México que ha dificultado que los ríos Grijalva y Carrizal desemboquen al mar en forma natural. Asimismo, los malos manejos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) al operar las presas que alimentan estos ríos han agravado la situación. El resultado es que miles de familias han perdido todo: casa, vehículos, animales de granja, ganado, cosechas, todo lo que uno pueda imaginar y en muchos casos han tenido que huir del lugar. Hay también el grave riesgo de enfermedades durante las próximas semanas.

Ante esta circunstancia, que me rebasa, lo primero que hice fue llamar a mis seres queridos que ahí radican para saber cómo se encontraban. Afortunadamente toda mi familia y una parte de mis amigos se encuentran bien. Haciendo estas llamadas la primera pregunta que me hago al hablar con amigos que han sido afectados es: ¿Qué cosa positiva hay en este hecho real?

La primera cosa positiva que miro en miles de personas de todo el país, incluso he recibido correos electrónicos de amigos de otros países, es un profundo interés por el bien de los que están sufriendo esta catástrofe. Un interés profundo por ayudar enviando despensas, depositando dinero en cuentas bancarias para comprar cosas de primera necesidad, miles de voluntarios, un gobierno solidario, todo esto por la realidad dramática que se está viviendo en Tabasco.

La segunda cosa bella que miro es que a las personas que están en medio de esta tragedia les emerge toda su humanidad. Por ejemplo, hace un par de días hablé con un amigo para preguntarle cómo estaba y me sorprendió que por su iniciativa había movido conseguido una camioneta junto con dos amigos más para ayudar a personas damnificadas a trasportarse a lugares seguros.

Otra cosa que me ayuda a reconocer esta positividad en la realidad es que en el colegio donde estudié el bachillerato ahora es un centro de acopio, donde reciben artículos de primera necesidad los cuales van a ser entregados en albergues. Pero la cosa que me sorprende es ver a padres de familia con sus hijos, amigos, incluso gente damnificada, ayudando a hacer las despensas. Ante un hecho así la gente se mueve por un deseo de justicia, es decir emerge una gran humanidad antes no vista.

Uno que se toma en serio la vida inmediatamente responde ante un hecho así. Se abre la posibilidad de construir algo grande con padres educando a sus hijos en un centro de acopio, con gente damnificada ayudando a otros y un país que se mueve ayudando a Tabasco.

Es por esto que con un grupo de amigos de varias partes de la República Mexicana nos hemos movido para decidir dar donativos a Caritas Tabasco AC. Bancomer 00442343126. Responsable: P. Saúl de Jesús Solís. Parroquia de San Sebastián (Atasta). Cel (993) 1387905.Tel (993) 354 0029. Como un gesto que nos pone de frente a lo real con una mirada llena de esperanza.

Amigos de CL Mérida