En el primer aniversario de la muerte de Don Giussani y del XXIV del reconocimiento pontificio de la Fraternidad de Comunión y Liberación se han desarrollado celebraciones eucarísticas en varias ciudades de México y del mundo. Coatzacoalcos
Guadalajara
Monterrey
Ante una asamblea de unos 250 feligreses inició la santa Misa. La concelebración estuvo a cargo de S.E.R. Monseñor Alfonso Cortés Contreras, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey, el P. Franco Cinello, FSCB, el P. Patric McManiman, LC, el P. Hilario González García, responsable del departamento de Ecumenismo de la Arquidiócesis de Monterrey y el P. Vittorio Moretto , M.C.C.J. El clima solemne de la misa estuvo animado musicalmente con la ejecución y dirección del Mtro. Enrique Escalante Luján. Bajo su misma dirección, un coro formado de 8 personas y la participación destacada de la soprano Carmen Monfort de Cárdenas. Con preludios de Ave María, Sancta María (E. Escalante) y Por Amor (ONLY LOVE), la misa inició con el canto preferido del memorable Don Giussani:Povera voce. El P. Cinello empezó la ceremonia con unas palabras dirigidas al Señor obispo, en las que agradecía la estima a Don Giussani y a su obra. Así mismo, expresó la intención general de la misa como indicación general para todas las misas en su honor: pedir a Don Giussani que “sostenga al pueblo que nació de su fe en Cristo para bien de toda la Iglesia”. Acto seguido leyó la carta de su Santidad Benedicto XVI dirigida a don Julián Carrión. La homilía del Señor obispo recordó la fiesta de la cátedra de San Pedro. Luego de un repaso de conjunto del antiguo testamento hasta el nuevo, lo retomó hablando del testimonio de Pedro y de los demás apóstoles hasta confesar quién era Jesús en labios del mismo Pedro. Y así, fue conduciendo hasta llegar a don Giussani, como el testigo de fe que supo reconocer al Dios vivo encarnado en Jesucristo. Habló de la importancia de estar unidos al Pastor. De cómo la verdadera estatura de algunos hombres se logra tras su muerte. Tal era el caso de don Giussani, que supo señalar el valor del cristianismo como el acontecimiento de un encuentro y no como resultado de una doctrina, de una teología, de una moral. El señor obispo compartió también la propia experiencia de cómo encuentra el Movimiento de CL en Roma, en la época en que estudiaba en la universidad. Le llamó la atención el contenido de un manifiesto que encontró y que leyó varias veces porque le impresionó. Exhortó a los hijos de la fe de don Giussani, a ayudar a la Iglesia justamente ahí, en las universidades, incidiendo en el mundo del arte, en la cultura y exhortando a dirigirse a los jóvenes, como los hombres del mañana. Andrea Tornielli, famoso periodista italiano autor de libros como “El Papa Benedicto XVI. El custodio de la fe, Biografía” entre otros. Es miembro de CL y envía esta nota a la Comunidad de Monterrey con motivo de la celebración eucarística por al aniversario de muerte de Don Giussani. Queridos amigos, Les agradezco muchísimo la invitación cariñosa para participar en la Misa que será celebrada en Monterrey para conmemorar el primer aniversario de la muerte de monseñor Luigi Giussani, el fundador del movimiento de Comunión y Liberación. Fue conmovedor para mi leer por primera vez en la pagina inicial de una encíclica papal estas palabras: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». Es un pasaje de «Deus caritas est», «Dios es amor», la primera carta encíclica de Papa Benedicto XVI, que fue publicada hace unas semanas. Me viene el recuerdo del funeral de don Giussani, en la catedral de Milán, el jueves 24 de febrero 2005. Un día verdaderamente particular, porque unas horas antes de la Misa fúnebre, llegó la noticia de la nueva enfermedad de Juan Pablo II y su urgente hospitalización. Aquella misma noche, como se sabe, el Papa fue operado de una «traqueotomía», empezando la fase final de su vida. Se celebraba la Misa fúnebre de un protagonista de la vida de la Iglesia del siglo XX, empezaba el fin de un gran Papa, que verdaderamente cambió la historia. Me acuerdo que estaba cerca del altar, en la catedral, con mi bloc de notas, buscando trabajar y al mismo tiempo con los ojos llenos de lágrimas por la muerte de don Gius. Lo he conocido, le he hablado, le he escuchado muchísimas veces. Toda mi vida profesional, mi trabajo sobre la historia de la Iglesia y sobre la historicidad de los evangelios, se originó en seguir la compañía que la fe y la vida de monseñor Giussani ha incrementado. Regresa a mi memoria el clima de aquella ceremonia. El rostro del entonces cardenal Joseph Ratzinger, y sobre todo su homilía, que el pronunció totalmente sin leer nada. Me acuerdo cuando dijo que Giussani «comprendió que el cristianismo no es un sistema intelectual, un conjunto de dogmas, un moralismo, sino un encuentro, una historia de amor, un acontecimiento». Este es lo que a mi me impresiona cada día, y que creo sea una de las herencias que el fundador (también se dijo en la carta a Juan Pablo II del año 2004 que el «nunca ha intentado fundar nada») nos dejó. Decir que el cristianismo es un acontecimiento significa darse cuenta que es algo que no depende por nada de nosotros, de nuestros pensamientos, de nuestro estado de animo. Es tropezar con la realidad de una persona viva, que nos muestra la posibilidad de una vida mas humana, mas linda, más feliz. Darse cuenta que se trata de un acontecimiento significa saber que no se puede «reducir» a esquema, a ideología, y que nunca podrá ser nuestro «proyecto». El cristiano no es enemigo de ningún hombre, quiere encontrar a todos, quiere testimoniar a todos la belleza de lo que ha encontrado pero y que no posee. Nunca se puede poseer la verdad, solo se puede ser poseído por la Verdad. En este mundo así de extraño, donde crece el fundamentalismo, donde parece que no se pueda evitar el choque de civilización, el cristiano – creo – tiene que pedir la misma mirada que tenía don Giussani: amorosa, cierta, simple. La mirada de quien sabe que hay Otro que conduce la historia. La mirada de quien ha experimentado que solo en el pertenecer a este Otro, a este Persona viva, a Jesucristo presente en la Iglesia, viviente en su compañía, está la respuesta a la pregunta mas profunda del corazón humano. La pregunta sobre el sentido de la vida y el deseo de ser feliz. He buscado comunicar a ustedes mi sentimiento en este día. Saludo cariñosamente cada uno de vosotros, que no conozco pero que siento así cercanos, porque no hay cercanía mejor que la que viven los hermanos en la fe. Un abrazo Oaxaca
Bajo la Virgen Morenita, en su Santuario en la ciudad de Oaxaca, se ofició la Sta. Misa por el I Aniv. de la muerte de D. Giussani. Esta Misa fue celebrada por el Vicario General P. Jesús Gopar y el Vicario de Laicos P. Carlos Franco. Al inicio de la Misa el Prior de la Fraternidad de CL Oaxaca leyó la carta de SS Benedicto XVI escrita por el I Aniv de la muerte de Don Giussani. Dando así inicio a este gesto que reunió a miembros del Movimiento y amigos del mismo, unidos por el amor y agradecimiento a Don Giuss.
El coro entonó el canto de entrada "Povera Voce", acompañado por un centenar de personas presentes; a la hora de la Comunión con la certeza de que la muerte de Don Giuss "nos pone a todos ante su herencia, que no es sólo algo del pasado, sino un aontecimiento presente que sigue desafiando nuestra razón y nuestra libertad.." entonamos el canto "No sabemos quién era". Mérida
Distrito Federal
-------------- Aguascalientes
El miércoles 22 de Febrero/2006, en la Parroquia de Ntra. Señora del Refugio, el Excmo. Ramón Godínez Flores, Obispo de Aguascalientes, a las 8:00 pm celebró misa para conmemorar el primer aniversario luctuoso de don LUIGI GIUSSANI. La comunidad de “Comunión y Liberación” de Aguascalientes, México, iniciada en octubre del 2004 por el P. Carlo Dagualdo, se dio cita en el lugar para pedir por el eterno descanso de nuestro querido fundador del Movimiento, don Giussani y para que el pueblo nacido de su fe en Cristo se mantenga vivo y crezca para bien de toda la Iglesia. --------------
|