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LUIGI GIUSSANI
Afecto y morada
Casi Tischreden
Ediciones Encuentro
, Madrid
2004
pp. 460
€ 23,08
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Documento senza titolo
Uno que se decide a fundar una familia, la construye sobre su propia capacidad
afectiva y la del otro. Pero el mundo descarta nuestra capacidad afectiva, que
es lo más frágil que hay en nosotros, y tiende a reducirla a instintividad.
Y, así, las familias no se construyen para desarrollar la capacidad afectiva,
sino por motivos bien distintos: para sacar provecho, por el dinero, porque apetece.
Pero, aun cuando nos tomáramos en serio nuestra afectividad, llegados
a un punto nos tropezamos con una incapacidad dramática: ¿qué podemos
construir sobre nuestra afectividad que sea estable, seguro? ¿Qué cuentas
se pueden hacer con la fidelidad o la lealtad?
Pero sucede que el misterio de Dios ha venido entre nosotros, ha tomado nuestra
fragilidad y no sólo no la ha descartado, sino que la ha librado de esa
incapacidad suya última; la hace capaz de gratuidad y construye sobre
ella una obra nueva, una humanidad nueva. Construye una amistad: una relación
entre el hombre y la mujer, una casa, una morada, una sociedad y una época
distintas
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