cl es un movimiento eclesial fundado por monseñor Luigi Giussani, sacerdote nacido en Desio (Italia) y formado en el seminario de Venegono, donde tuvo como maestros a Giovanni y Carlo Columbo, Carlo Figini, Caetano Corti, todos ellos figuras importantes de la iglesia ambrosiana de este siglo. En 1982 el Papa Juan Pablo II reconoció oficialmente la “Fraternità di Comunione e Liberazione”. La finalidad de cl es la educación de sus miembros en la madurez de la experiencia cristiana y la colaboración en la misión de la Iglesia Católica en la sociedad contemporánea.
...a principios de la década de los 70, dos jóvenes matrimonios afincados en Madrid y vinculados al mundo católico de izquierdas – HOAC y Editorial ZYX, en concreto – conocen, en la feria del libro de Frankfurt a través de la editorial italiana Jaca Book, al movimiento de Comunión y Liberación. Tras una intensa relación con sus responsables a lo largo de varios años, deciden comenzar la experiencia educativa de cl en España. Crean una Editorial, Ediciones Encuentro, con el fin de difundir las obras de D. Luigi Giussani, fundador de cl, y las de los autores más significativos en la historia del movimiento – De Lubac, Daniélou, Von Balthasar, Péguy, Claudel, ... – y, asimismo, entran en el mundo de la enseñanza secundaria.

Paralelamente, un grupo de sacerdotes de la diócesis de Madrid, ordenados a lo largo de los 70, a los que une una sólida amistad fraguada durante los años de estancia en el seminario, el gusto por el estudio – todos realizan tareas de investigación en el campo de la exégesis – y una misma concepción del cristianismo – la fe cristiana es fuente de vida y se ha de hacer presente en todos los ámbitos de la realidad, tanto privada como pública – inicia una experiencia ínterparroquial que poco a poco va aglutinando a numerosos jóvenes de las parroquias en las que están incardinados. Con el tiempo, ello genera, a través de múltiples iniciativas conjuntas, entre las que destacan los campamentos de verano y los cursos de teología de Ávila, un movimiento eclesial que adopta el nombre de Nueva Tierra.

En el año 79, llega a manos de uno de sus responsables el programa de publicaciones de Ediciones Encuentro. Este hecho casual, que provoca la sorpresa entre los miembros de Nueva Tierra, al descubrir que hay un grupo católico que se nutre de las mismas fuentes teológicas y literarias que ellos, marca el inicio de la relación entre Nueva Tierra y Comunión y Liberación. Pese a las divergencias que se manifiestan, sobre todo, en el ámbito educativo, se produce de inmediato una sintonía y una unidad en los aspectos fundamentales de la experiencia de fe.

Durante varios años, la amistad entre los responsables de ambos movimientos se va haciendo cada vez más cercana y estrecha, hasta que la visita de D. Luigi Giussani a los cursos de Ávila, en el verano de 1985, determina su unión.

En septiembre de ese mismo año, se produce un hecho singular: Nueva Tierra, movimiento presente ya en diversas diócesis de España, con más de 400 miembros, con numerosos sacerdotes y un obispo, decide integrarse en Comunión y Liberación, cuya realidad en España no superaba las 100 personas, como signo de unidad con una experiencia de fe más madura y completa.

En los años posteriores, el movimiento de Comunión y Liberación ha crecido lenta pero progresivamente y se ha ido expandiendo por distintas partes de España.

En la actualidad existen miembros y comunidades en gran número de provincias y diócesis: Alicante, Asturias, Ávila, Barcelona, Cáceres, Cantabria, Córdoba, A Coruña, Granada, Madrid, Málaga, Mallorca, Murcia, Navarra, Sevilla, Soria, Tarragona, Tenerife, Toledo, Valencia, Valladolid y Zaragoza. Por su parte la Fraternidad de Comunión y Liberación, institución de derecho canónico que reúne a los adultos del movimiento, cuenta con más de 850 personas inscritas en España, aunque participan asiduamente de la vida del movimiento más de 2.000.

El movimiento está presente en el mundo escolar y juvenil, universitario y, sobre todo, laboral. De él forman parte sacerdotes, en su mayoría diocesanos, estudiantes, matrimonios, laicos consagrados – Memores Domini -, religiosas y religiosos