“La afirmación de Carrón es muy acertada: el cristianismo del presente y del futuro debe ser propositivo y nunca reactivo”
Frances Torralba, director de la Cátedra Ethos de la Universidad Ramón Llull, comenta la entrevista del presidente de Comunión y Liberación en Alfa y Omega.
“Me parece sensata y correcta esta afirmación”, afirma Frances Torralba después de leer a Carrón en el semanario Alfa y Omega. El responsable de Comunión y Liberación sostenía que la situación problemática que se está viviendo en Italia y España es “ante todo, una circunstancia para una verificación de lo que cada uno de nosotros amamos, y también para desenmascarar la ambigüedad que puede haber en cada circunstancia humana, por su naturaleza limitada”. Torralba comenta: “en contextos de pluralidad, es fundamental ahondar en las raíces. Ser cristiano después de la cristiandad exige una tarea nueva: presentar original y creativamente la propuesta del Evangelio, sin complejos ni ambigüedades, bajo de la forma de la invitación, jamás de la imposición. Cuando todos son, por razones culturales, sociales, políticas o ambientales, cristianos, el ser cristiano puede tener una razón puramente mimética. En contextos como el nuestro, ser cristiano es una opción extraña, casi diría contracultural, que sorprende y entra en contradicción con muchos postulados y formas de vivir que se han asumido desde hace décadas en nuestro país. Ser cristiano hoy es, más que nunca, tener la audacia de ser signo de contradicción”.
En el contexto que Torralba describe, Carrón insistía en la necesidad del testimonio. “En la situación actual –explicaba el responsable de CL- no basta la reacción a las provocaciones de los otros, estamos impulsados a descubrir de nuevo la originalidad del cristianismo. Hace falta una presencia original, no reactiva. Como cristianos, no hemos sido elegidos para demostrar nuestras capacidades dialécticas o estratégicas, sino únicamente para testimoniar la novedad que la fe ha introducido en el mundo”. Torralba comenta: “me parece que el cristianismo del presente y del futuro debe ser propositivo y nunca reactivo, debe pacificar, en lugar de generar heridas, debe ser humilde en su formulación, pero auténtico en el seguimiento de Jesús. La posibilidad de suscitar interés y de seducir a nuestros contemporáneos pasa por la figura del testimonio. Ser testimonio es mostrar con la propia vida lo que se cree, en todos los entornos y contextos, sin temor a quedar mal o a ser etiquetado. El testimonio cristiano debe caracterizarse por la serenidad y la alegría de vivir. Serenidad que tiene su fuente en Cristo, alegría que se funda en el misterio de la Pascua. Un cristianismo reactivo, a la contra, que no invita a vivir, sino a huir del mundo, no puede ser, en ningún caso, un cristianismo con fuerza de futuro. Considero muy acertada la afirmación que se hace en la entrevista”.
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“La respuesta original que nos propone Carrón está en la forma de vivir nuestras convicciones cristianas no como reacción”
Nicolás Jouve, catedrático de Genética, atiende la invitación de Páginas Digital y comenta la entrevista del presidente de Comunión y Liberación en Alfa y Omega.
Nicolás Jouve ha leído a Carrón y cree que el suyo es “ es un retrato bastante acertado de la situación”. El responsable de Comunión y Liberación explicaba en Alfa y Omega que la situación pr oblemática que se vive en España es, “ante todo, una circunstancia para una verificación de lo que cada uno de nosotros amamos, y también para desenmascarar la ambigüedad que puede haber en cada circunstancia humana, por su naturaleza limitada”. El catedrático de Genética comenta la frase y afirma: “es en las situaciones difíciles y de bajo perfil en las que se pone a prueba la respuesta de cada uno. Es en las situaciones políticamente incómodas en las que estamos más obligados a mantenernos y dar testimonio de nuestra fe, ser auténticos”.
Carrón añadía: “en la situación actual, en la que -como hemos visto- no basta la reacción a las provocaciones de los otros, estamos impulsados a descubrir de nuevo la originalidad del cristianismo. Hace falta una presencia original, no reactiva”. Jouve dice que no puede “estar más de acuerdo con este enfoque. Precisamente por la mayor dificultad de trasladar el mensaje cristiano a nuestro entorno social en este momento, es en primer lugar obligado reflexionar sobre la madurez de nuestra fe, de la que nos habla Julián Carrón”. Y añade: “La respuesta original que nos propone Carrón está en la forma de vivir nuestras convicciones cristianas y morales en nuestro entorno familiar, profesional y social. El cristianismo no es otra cosa que una forma de vida basada en la fe y en la esperanza, y la originalidad de la nueva etapa debe consistir en dejar que irradien estas convicciones en nuestro quehacer habitual, sin forzar las cosas, no como reacción, sino actuando y conviviendo en coherencia con ellas, de forma natural”.
Carrón retomaba las palabras que Giussani, fundador del movimiento de Comunión y Liberación, pronunció después de la derrota de los católicos italianos en el referéndum sobre el aborto de 1981: “Éste es un momento en que sería hermoso ser sólo doce en todo el mundo. Es decir, es justamente un momento en el que empezar de nuevo desde el principio, porque nunca ha quedado tan demostrado que la mentalidad común ya no es cristiana”. Jouve sostiene: “E fectivamente, lo importante no es el número de personas que piensen como yo, sino cómo yo puedo influir en quienes, pensando de otra manera, se podrían beneficiar de aquello en lo que yo creo. No debe importarme lo que otros digan de mí, sino si yo estoy convencido de la Verdad y, con mi quehacer honesto y consecuente con esa Verdad, puedo transmitirles el mensaje de Jesús. Si sólo doce personas, no especialmente ilustradas, fueron capaces de llegar a tanto, fue por la fuerza de sus convicciones y la esperanza de cambiar el mundo. La fuerza nos la da el mismo Espíritu con que ellos arrancaron la aventura del cristianismo y la esperanza es mayor cuanto más convencidos estemos de la necesidad de llenar el vacío de lo más genuinamente cristiano, el amor”.
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