Cartas
El misterio de Cristo y de su ser hombre
de Cristina Terzaghi
La importancia de la Detención de Cristo en la parábola humana y artística de Caravaggio está tan bien expresada por las palabras de Roberto Longhi, que vale la pena escucharlas otra vez: «Caravaggio clarificó su genio torturado e intrépido en la Detención de Cristo en el Huerto, donde, en contra de la cita antigua del manto que envuelve casi en un díptico la cabeza de Cristo y de Judas, el grupo, iluminado por el farol oscilante, parece agrietarse como una copa de cristal oscuro en el horror nocturno».
Realizada para la colección de los hermanos Mattei a finales del 1602, el cuadro presenta una figura di Cristo inédita, cuyas manos, cruzadas en señal de entrega, contrastan vivamente con la mano prepotente de Judas que abraza al Maestro impetuosamente. La profunda relación del cardenal Girolamo Mattei – a quien la obra estaba probablemente destinada - con los Frailes Menores Observantes parecen justificar el énfasis en el tema de la obediencia de Cristo, tan querida por la espiritualidad de la Orden.
El aspecto trágico del evento está magistralmente narrado por la figura del joven que huye gritando con las manos alzadas al cielo, de espaldas a Cristo. El Evangelio de Marco explica, efectivamente, que del susto un joven envuelto en un manto, huyó del monte Getsemaní, mientras la guardia pretoriana intentaba retenerlo por sus vestiduras.
Caravaggio, sin embargo, no parece conformarse con poner al espectador en el camino del horror por lo que estaba sucediendo, también relata algo de sí mismo. El personaje que, con los pies de punta y con el brazo levantado sosteniendo el farol, intenta por todos los medios dar luz a la escena, es de hecho un autorretrato del pintor, que se ha pintado, significativamente, entre los soldados presentes para capturar al Maestro. La figura de Caravaggio con el farol en mano recuerda de forma especial a las representaciones del filósofo cínico Diógenes, representado con una lámpara a la búsqueda de sí mismo. Caravaggio se retrata aquí en su intento de desvelar al mismo tempo el misterio de Cristo y el misterio de su ser hombre. |