Raquel Martín
Me fio de Jaime Mayor
Páginas Digital, 24.4.2007
Hay políticos frente a los cuales uno se da cuenta de que hablan sólo de su experiencia, que no fuerzan los hechos para apoyar lo que mejor convenga a su partido. Que todo lo que saben lo han aprendido de la realidad, que no inventan nada y que, cuando están seguros de sus posiciones, son capaces de defenderlas contracorriente de la opinión dominante o de la de sus propios compañeros de filas. Que tienen una autoridad moral suficiente para fiarse de ellos. Uno de estos políticos libres es Jaime Mayor Oreja y yo me fío de él.
Los que hemos tenido ocasión de escuchar a Jaime Mayor Oreja este fin de semana en el Encuentromadrid 2007, que se ha celebrado por cuarto año consecutivo en la Casa de Campo de Madrid, nos hemos vuelto a encontrar ante un político de pura raza, pero sorprendentemente libre.
Le habían convocado los organizadores para hablar sobre "Las raíces de la democracia" en el marco de la apertura de la razón, que ha sido el lema para esta edición. Ante un gran auditorio, el eurodiputado hizo un recorrido personal de su trayectoria política y entró de lleno en el proceso de negociación de la banda terrorista ETA con el Gobierno.
Para él, las palabras libertad, verdad, justicia, España, bandera, unidad... no son meros términos abstractos que hay que defender y punto. Son conceptos que ha aprendido a lo largo de su vida, de sus 25 años en el País Vasco, cuando de soltero dormía en su casa con dos policías metralleta en mano, o en su paso por el Ministerio del Interior.
Ante el proyecto político de liquidación de España de la banda terrorista, Mayor Oreja, según explicó, fue cuando aprendió lo que significaba para él España, para el País Vasco y para el resto del país. Ante la amenaza nacionalista, comprendió el valor de la unidad, y así con todo.
"No es que yo sea un portento" para hacer grandes análisis, dijo Mayor Oreja. La diferencia de este político y el resto es que ha ido haciendo experiencia y sus conclusiones las ha defendido aunque no fueran ni comprendidas ni compartidas por la mayoría. Todos recordamos cuando en 1998, con la tregua de ETA de Lizarra, fue el único que cuatro horas después de su anuncio advirtió de que se trataba de una "tregua trampa" y también fue el primero que tuvo que vencer el estado de opinión de que ETA era invencible, por ejemplo.
Tales posiciones le valieron para que el adversario político le encasillara como el político "inamovible y triste, que siempre hablaba de lo mismo".
Ahora Jaime Mayor Oreja asegura que el proceso de negociación entre ETA y el Gobierno está más vivo que nunca porque ambos se necesitan. La banda terrorista tiene un proyecto político de total desintegración de España y el presidente quiere construir una España "irreconocible", fue el término que utilizó.
Esta España de Zapatero, según el eurodiputado popular, está vacía de valores, de principios, es una nueva España en la que el actual presidente quiere plantear una segunda Transición. Pero Mayor Oreja advirtió que el punto de encuentro de los dos proyectos políticos que ambos quieren y buscan no va a ser posible y que explotará.
Son momentos muy difíciles los que estamos viviendo, añadió, y por eso defendió la toma de postura valiente frente a la “esclavitud de los estados de opinión”, es decir, de la opinión de la mentalidad dominante. Sorprende un hombre tan seguro y tan libre, y ante la confusión, los engaños, mentiras y desconfianzas que imperan y dominan ya la vida política y cotidiana de los españoles, yo me fío de él. |