Roberto de la Cruz
La doctrina ya está en las aulas
Páginas Digital, 15.9.2007
El Gobierno y sus medios de comunicación afines han tratado estos días de echar el resto en defensa de la Educación para la Ciudadanía.
Esta semana ha comenzado a impartirse la materia en siete comunidades autónomas. Se trata de Asturias, Cantabria, Navarra, Aragón, Andalucía, Extremadura y Cataluña. A partir del 17 de septiembre, más de 220.000 alumnos estarán ya profundizando en la construcción de la conciencia moral y cívica que han establecido para ellos cada uno de sus gobiernos regionales. También en los valores de identidad personal que esos Ejecutivos afirman querer ayudarles a descubrir.
El pasado domingo, el diario El País aprovechaba el inicio del curso 2007-2008 para hacer una nueva defensa de la asignatura y denostar al mismo tiempo la posición que han mantenido la Iglesia y quienes se han opuesto a su enseñanza. El diario de Prisa señalaba que la Iglesia no había hecho gala de comprensión al examinar “los planteamientos de una sociedad democrática” por encima de los valores religiosos.
A lo largo de estos últimos meses hemos ido conociendo esos planteamientos a través de los libros de texto que se van a utilizar en los colegios e institutos. Como advertía la responsable de política social del PP, Ana Pastor, conforman un caudal de estereotipos de lo que el Gobierno entiende como bueno y como malo.
La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, también ha utilizado su comparecencia en el Congreso esta semana para justificar la existencia de la asignatura. “No pongamos confusión en un lugar donde no hay que ponerla. En un sistema como éste, adoctrinar es imposible”, afirmaba la ministra. Cabrera debería comprender que no hay alternativa. El poder, o está definido por una voluntad de servir al hombre – a cada uno de esos alumnos que comienzan el curso escolar con sus deseos de bien, de belleza, de verdad, de felicidad-, o tiende a reducir esos deseos a lo que previamente ha decidido. Se concibe entonces al hombre como un pedazo de materia anónima sobre la que se extiende la homologación cultural. Educación para la Ciudadanía es un ejemplo paradigmático. |
|
|