Emmanuele Michela
De la protesta a la educación: Latinoamérica renace
Páginas Digital, 4.9.2007
El Meeting de Rímini lanzó un desafío al populismo latinoamericano. Y lo hizo a través de tres historias reales, fascinantes, casi gloriosas, de hombres valientes, que se niegan a plegarse al sistema, y lo hacen partiendo sencillamente de su propia realidad cotidiana.
Lo que le sucedió a Héctor Flores es el paradigma de a dónde puede llegar el hombre cuando lleva en el corazón su realidad de todos los días. Tras perder su trabajo a consecuencia de la crisis argentina, Flores decide fundar en 1995, junto a otras personas en paro, el Movimiento de los Trabajadores Desempleados. “Cuando el hombre pierde el trabajo –relató Héctor en el Meeting- pierde también su dignidad: esto era lo que le estaba pasando a la sociedad argentina entera, dada la altísima tasa de desempleo, que en aquel año llegó al pico del 20%”.
De ahí el deseo de volver a empezar, para recuperar cuanto antes la dignidad. “Nos dimos cuenta de que nuestra única esperanza era la de reeducarnos en la cultura del trabajo. De aquí nacieron una serie de estructuras operativas, como un horno de pan o una sastrería que ahora exporta a Italia y Japón”. Pero esto no bastaba. “Era necesario crear un verdadero proyecto educativo, porque sólo poniendo en el centro la integridad del hombre y sus necesidades era posible desarrollar una nueva cultura del trabajo”. Luego vino la idea de fundar asilos y escuelas, colaborando directamente con las familias.
En conclusión, hace falta invertir en capital humano. En el mismo sentido intervino Leopoldo López Mendoza, alcalde de Chacao, Venezuela. “Para llegar a ser alcalde he ido de puerta en puerta para proponer mi programa: es fundamental conocer la cara de la gente”. Su política, que le dio la primera victoria con el 51% de los votos y que después le ha dado una reelección con 1,80 puntos más, sitúa en el centro al hombre. Este alcalde, que lleva adelante una campaña de oposición al Gobierno de Chaves (lo que le supone numerosas amenazas de muerte), ha creado ahora un nuevo partido, Democracia Social, con la intención de proponer esta política a toda la nación.
De la exigencia de tierras cultivables nace la obra de Marcos Zerbini, presidente del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra de Sao Paulo. En colaboración con otras familias, consiguió adquirir algunos terrenos sobre los que edificar. En poco tiempo han tenido mucho éxito, dada la situación de emergencia que atravesaba Brasil, y el resultado es que ahora el Movimiento cuenta con 27 grandes áreas en las que 17.000 familias poseen un pequeño terreno y 10.000 ya las habitan. Después han tenido que resolver otros problemas cotidianos, como la necesidad de gas, agua y calefacción, con lo que han dado respuesta a otras de las carencias de su país, pues han construido hospitales privados perfectamente operativos y de alta calidad. Después, con la necesidad de muchos estudiantes de formación cualificada a precios razonables, han llegado a acuerdos con algunas universidades privadas, que se han hecho accesibles a casi 25.000 jóvenes.
“No creo en los modelos -afirmó Zerbini- sino en la experiencia y en la acción de las personas que responden a la realidad. Estoy seguro del abrazo de Cristo en mi vida y esto me permite a mi vez abrazar y amar, que es la única capacidad que puede cambiar la realidad”.Tres testimonios de una Latinoamérica que ha sabido pasar de la protesta a la educación. |